jueves, julio 20, 2006

La Espiral


¿Por qué persigue James Steward a ese hombre de blanco por las azoteas?

Acaban esos maravillosos títulos de crédito de Saul Bass con imágenes propias de la nouvelle vague al ritmo de vals de Bernard Hermann y llegas a una película que ha empezado lo menos hace diez minutos. Una mano agarra con fuerza la escalera. Un hombre que huye de la policía; nunca sabremos por qué. Tampoco nos importa. “Vértigo” es otro tipo de película.

Qué difícil se hace a veces elegir entre “Psicosis” y “Vértigo” como mejor película de Hitchcock. “Psicosis” es más intensa y la vez sutil, pero siempre terrorífica. “Vértigo” está llena de matices y detalles. Sólo “Watchmen” es tan puntillosa como la película de Hitchcock (aquí sustituiríamos la espiral por un reloj a las 12 menos 5 que aparece en prácticamente todas las páginas de la obra de Moore y Gibbons).

El reciente revisionado de las aventuras de James Steward y Kim Novak me hace decantarme una vez más por ésta (aunque uno tenga la mirada de Norman Bates aún clavada en su frente). Como en las mejores obras (esas que revisitas continuamente) siempre encuentras cosas nuevas o te sorprendes con las cosas que ya conocías: la primera vez que Steward ve a la Novak: un restaurante con tonos verdes en el que ella resplandece llevando un traje de rojo intenso; la escena en la librería en la que poco a poco atardece (ese es Hitchcock, hace de una escena meramente informativa una obra maestra); lo bien que se complementan las imágenes del director con la partitura de Hermann; el “giro inesperado” (te cuentan la película entera a media hora del final: te dices, “¿y ahora?”, y, sobre todo, el personaje de James Steward tan obsesionado con un fantasma del pasado que lo vuelve a traer de entre los muertos. La imagen final creo que es la mejor de la historia del cine, sólo comparable con la de “El tercer hombre”, que, al fin y al cabo termina exactamente igual que “Vértigo”.

Mañana mismo la podría volver a ver.

20 Comments:

Blogger -merrick- said...

oh... El miedo a caer... El miedo a los fantasmas... El miedo a que vengan y, sobre todo, el miedo a que no vengan a nosotros. El miedo a la espiral.

El mejor beso de la historia del cine paso a paso:

http://faculty.cua.edu/johnsong/hitchcock/pages/stills-vertigo/kiss-2.html

julio 20, 2006 10:15 a. m.  
Blogger desconvencida said...

Coincido contigo, desde este año es mi favorita de Hitchock... además ninguna otra película ha captado como ésta la sensación de vértigo que tengo cada vez que me asomo desde alguna altura...

Por cierto, en cuanto a la escena final... No me acuerdo en este momento del final de "El tercer hombre", pero me parece que has tenido un lapsus, porque "El extraño" de Orson Welles también terminaba en la torre de un campanario,¿no? Lo comprobaré, tampoco lo recuerdo exactamente.

julio 20, 2006 10:24 a. m.  
Anonymous alberto b. said...

Yo me quedo con la escena de Kim Novak, transformada por Steward en su propio personaje, apareciendo en el hotel entre la luz de neón verde. Es un fantasma, pero es real. Es una construcción de Steward,pero de algo que es real (Kim Novak era ella), pero que a la vez es otra construcción (un personaje creado por Novak)...

que bueno era el gordo cabrón...

julio 20, 2006 11:22 a. m.  
Blogger -merrick- said...

Alberto... Esa imagen es bestial. Cuando entran el el piso de Steward ella va exactamente igual que madelaine salvo por un único detalle: el peinado. Scottie le pide que haga un último esfuerzo. Sólo verle esperando, casi comiéndose el puño por los nervios y entonces llega ella: un fantasma. Y el detalle: el beso es una continuación del último beso que se dieron en las cuadras de la iglesia.

Desconvencida decidida. Los finales son los mismos en el contenido: SPOILER,

ella se va para siempre.

Por cierto, en la versión original de esta peli es curioso escuchar la expresión "gay old San Francisco" (algo así como "el viejo y alegre San Francisco), cuando dicha ciudad acabaría teniendo la comunidad gay más grande del mundo.

julio 20, 2006 7:30 p. m.  
Anonymous asís said...

ni vértigo ni psicosis,las mejores películas de este tipo son rebecca,la soga y con la muerte en los talones

he dicho

saludos

julio 20, 2006 8:16 p. m.  
Blogger -merrick- said...

Recuerdo que Rebecca tendía a aburrirme (recuerdo... tendía...) Lo mismo me pasa con "Marnie", pero como me has picado me las volveré a ver.

No sé. En Vértigo hay un plano en el restaurante que empieza con James Steward mirando para atrás, buscando con la mirada a la Novak que Hitchcock sigue por todo el restaurante... Buff.

julio 20, 2006 9:03 p. m.  
Blogger tenientecolombo said...

Gracias, Merrick. Has emocionado a este viejo teniente. VÉRTIGO es la obra maestra absoluta del mejor director de todos los tiempos. El que discuta esto tendrá que vérselas conmigo virtualmente o no. El momento del restaurante es el mejor encuentro entre dos personajes en la historia del cine y la música del SEÑOR HERRMANN... buffff... ¡jugón! Después de esta maravillosa película estarían en el siguiente escalón PSICOSIS, CON LA MUERTE EN LOS TALONES y LOS PÁJAROS. P.D. MARNIE se sale.

julio 21, 2006 7:32 a. m.  
Blogger desconvencida said...

A mi me encanta "La sombra de una duda", aunque es bastante anterior, por razones sentimentales...

julio 21, 2006 8:16 a. m.  
Blogger -merrick- said...

Las "razones sentimentales" son Joseph Cotten??... A mí también me gustó mucho esa película, sobre todo el final. Aunque siempre la confundo con "Sospecha" (de la que, recuerdo, no me gusta el final).

Teniente... Lo de Hermann y Hitchcock es como dos tíos de una banda de Jazz improvisando: se complementen perfectamente.

Jazzsmoke nos podría decir una analogía dentro de la historia del Jazz, aunque yo con mi infinita ignorancia diría John Coltrane y Elvin Jones (eso sí que era un ticki tacka)

julio 21, 2006 9:16 a. m.  
Anonymous alberto b. said...

Ya que estamos tambien mola el seguimiento que le hace Stewart a Novak por el cementerio, puro voyeurismo...

En genral me encanta Hitchcock (con la muerte en los talones, psicosis, la soga...) salvo por su misoginia y por la excesiva influencia de Froid.

julio 21, 2006 12:13 p. m.  
Blogger jazzsmoke said...

Bueno, bueno, ésto son palabras mayores. Curiosamente la ví (por enésima vez) hace poco. Entonces me dí cuenta de lo mucho que siempre me había inquietado esa amiga diseñadora-pintora de Stewart...

Spoilers (que no leas lo siguiente si no la has visto, vamos)

... No sé muy bien por qué, pero cuando Stewart descubre el cuadro de la supuesta fantasma con el careto de esta señorita se me eriza hasta el último vello del cuerpo. Supongo que, como dice Merrick, ése es Hitchcock: uno se pasa media peli acojonao sin saber muy bien por qué. Lo del terror psicológico y tal, digo.

Y luego también está esa cosa acojonante de que la peli "se acaba" más o menos a mitad de metraje, y parece que ya sólo queda la obsesión de Stewart (luego se descubre que no, que aquí todavía queda mucha tela por cortar).

Y al final, en el campanario, cuando de repente aparece esa sombra siniestra, que luego resulta que es una adorable monjita, es algo que me da miedo, mucho miedo, pavor, terror físico. Y mira que, si lo piensas detenidamente, eso de las sombras fantasmales debe ser el truco más antiguo de la historia del cine, pero, amigo, estamos hablando de Hitchcock (algo parecido me pasa en Psicosis con esa toma desde arriba, en el descansillo de la escalera, justo antes de que Bates apuñale a no sé quién).

Por otra parte, no sé a vosotros, pero a mí la parte en que Stewart se empeña en recrear a la Novak original (no tan original, según se mire), vestiditos por aquí, peinaditos por allá, es algo que me pone más que el porno más duro, y lo digo totalmente en serio. Fetichismo puro, oigan.

Y sí, Merrick, lo de Hermann es algo muy serio, eh. Estas dos bestias pardas estaban destinadas a encontrarse, como Trane y Jones, como Bird y Dizzy, como Bill Evans y LaFaro.

En fin, que esta peli es una de las cosas más perturbadoras que uno pueda echarse a la cara, básicamente.

julio 24, 2006 12:31 a. m.  
Blogger -merrick- said...

Joer... Y parecía tan modosito y luego es un pervertido en potencia el tío este!

Er... James Steward, me refiero.. James Steward.

:)

julio 25, 2006 4:56 p. m.  
Blogger jazzsmoke said...

No me negarás que, como perversión, es de una sofisticación considerable.

Hay gente a la que le pone Pamela Anderson, tú.

julio 25, 2006 8:40 p. m.  
Blogger desconvencida said...

¡Cuanta concupiscencia! jajajaja...

Estoy de acuerdo contigo, Jazzsmoke, el personaje de Stewart es especialmente oscuro, fetichista, obsesivo... y lo que hace más inquietante la película es precisamente esa apariencia de tío "normal" que tenía el propio Stewart y que a mi me pone tan nerviosa, y no me entendáis mal, supongo que en parte tiene la culpa el doblaje de anciano que le ponen siempre...

julio 26, 2006 1:17 p. m.  
Blogger -merrick- said...

No te creas. El hombre que doblaba a James Steward ponía exactamente la misma voz que éste.

julio 26, 2006 5:19 p. m.  
Blogger jazzsmoke said...

Jo, Suz, entre ésto y mi comentario sobre la rubia de las Pipettes vas a creer que ando más salido que el pico de una mesa.

Creerás bien, en cualquier caso :)

Para mí Stewart es Dios. Claro que ayuda bastante eso de compartir fetiches.

julio 26, 2006 5:24 p. m.  
Blogger jazzsmoke said...

Por cierto, ¿es "Stewart" o "Steward"?

julio 26, 2006 5:26 p. m.  
Blogger -merrick- said...

Definitivamente es Stewart. Por cierto, estoy viendo "Die Soldaten" de Zimmerman con una puesta en escena de la ostia.

julio 27, 2006 12:00 p. m.  
Blogger jazzsmoke said...

Oh, le tengo unas ganas enormes a esa ópera. He estado a punto de llevarme un DVD de ArtMusik en varias ocasiones.

Por cierto, ¿llegaste a ver ese Oedipus Rex de Stravinsky?. Estaba en la mula, ya sabes. Una cosa imponente, en serio.

julio 27, 2006 1:19 p. m.  
Blogger -merrick- said...

Lo tengo bajado y esperando su momento, que será pronto. Lo de "Die Soldaten" mola, mola... La obertura me recuerda más a Ornerte Coleman que a Berg.

julio 28, 2006 11:47 a. m.  

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