jueves, enero 25, 2007

El baile de siempre


¿Por qué habría de asustar un sombrero?
Antoine de Saint-Exupéry

Déjame que ponga el disco y ahora te cuento la historia de la pitón. Mmm. Qué bien, ¿eh?. Tú puedes decir lo que quieras del Gainsbourg “personaje”, a mí el que me gusta es el que suena en este disco. Aunque, sabes perfectamente de que estamos hablando de lo mismo. No hay diferencia entre el músico y el personaje: los dos eran el mismo cabrón orejón. Lo bueno de esto es que da la impresión de que la voz de Serge no sale del disco, sino que está en a tu lado y te recita al oído la historia de Melody Nelson mientras da caladas a su cigarrillo y se quita la americana. Todos esos tipos de los pantalones anchos y las gorras con la visera para atrás matarían por conseguir el sonido de este disco, te lo digo completamente en serio, no me mires así. Y cuando entran esos violines es como si alguien empezase a coser tu espina dorsal. No tengo ni idea de francés, sólo le entiendo cuando dice “merde” y sigue pareciendo que está aquí, sentado en el borde de la cama y que el cigarro que hay en el cenicero es suyo y no mío. Ah, la pitón. “Tu t’appelle comment?”, buff. Me contaron que un tipo tenía una serpiente pitón de mascota y que el bicho dormía a los pies del hombre desde pequeñita. Madre mía, ese final de violines de Marrakech. Bueno. El caso es que la serpiente crecía y crecía, y seguía durmiendo a los pies del buen señor mientras éste se echaba la siesta. Mira qué bonita ésta, si yo tuviese una serpiente la llamaría Ah-Melody. Ju-já. Un día el tipo se despierta del sueñecito de después de comer y se encuentra que su mascota no duerme a sus pies, sino que está estirada a su lado, todo lo larga que es. Aquello no es normal pero no le da mucha importancia. Hasta que vuelve a ocurrir al día siguiente. ¿Por qué los bajos no suenan así estos días? Tampoco los cantantes, claro. El tío de Pulp lo intenta y lo intenta pero con Gainsbourg se entiende que no se conformaron con romper el molde; además lo quemaron. Sin perder un segundo llama al veterinario y le explica lo que pasa. “Me la he encontrado estos días a mi lado, toda estirada.” El veterinario tampoco pierde un segundo y le dice, con tono de mucha preocupación que lleve a la serpiente a la consulta inmediatamente. Ou, la risa traviesa de la Birkin. Cuando llega al veterinario con el animal lo aíslan y el hombre pregunta, asustado, lo que ocurre con ella. “Te estaba midiendo” dice el veterinario muy serio. “¿Qué?”, el propietario del animalito no acaba de entender. “Te estaba midiendo para ver si eras lo suficiente pequeño para comerte”. Aquella relación no tenía sentido ya, y el tipo donó a la pitón a un zoo. Supongo que después de eso no habrá querido saber más de serpientes. Ah, el disco termina como empezó, con ese bajo tembloroso y el cabrón hablándote. En realidad a mí la historia no me sorprendió mucho. ¿Sabes? Te veo aquí, tumbada junto a mí, toda estirada: tú también me estás midiendo. No seas tan vulgar de confundir esto con misoginia o tonterías por el estilo. Sé que estás pensando en devorarme entero después de estrujarme con un abrazo hasta que rompas todos los huesos de mi cuerpo. Sé que te da igual que sea mucho más alto que tú. Sé que lo vas a intentar y tú sabes que yo me voy a dejar. Y cuando mi cuerpo se vaya deslizando porco a poco por tu esófago, sin prisa, sin movimientos espasmódicos; cuando te tragues mi cabeza y sólo sea un bulto que da forma a tu figura, cuando la oscuridad de tu estómago dé lugar a que los jugos gástricos empiecen a quemarme la piel y te alimentes de mi sonreiré de la misma forma que la primera vez que me miraste los ojos.

3 Comments:

Anonymous isabel said...

Pido tu mano sólo para que todos los días me cuentes una historia.
La dote la pongo yo y por supuesto que la tengo: unas orejas enormes.
A lo del tema...quiero y quiero y quiero, tengo las cabeza llena de paisajes esperando a ser labrados con un arado tirado por un tractor de los años ochenta.
Gran historia Luismi.

enero 25, 2007 7:23 a. m.  
Blogger -merrick- said...

Y yo que pensaba escribir con las orejas también. Vamos que de repente tengo ganas de estas tonteridas apenas pensadas.

Pues sí.

Estoy de un yeye francés que doy ajco últimante.

enero 25, 2007 9:10 a. m.  
Anonymous isabel said...

esas tonterías son las mejores. Salen, te liberas y ya no dan la coña más y a otra cosa mariposa.

enero 25, 2007 10:37 a. m.  

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